Decenas de nombres
mueren en el respaldo de mi cama.
El temor al desborde emocional,
Tu cara de tristeza, languideciendo.
Mis ganas de abrirte los ojos,
E implorarte que te lances al vacío.
Todo estremece mi cuerpo,
Lo llena de cansancio,
De tibios espasmos,
De dolor de ojos.
Me pregunto, a veces
Hasta cuando
Deambularan los perros a mi alrededor,
Implorando agua bendita.
Hasta cuándo dejaré
La taza con café por la mitad.
Hasta cuando esquivaré
Los besos de tu boca.
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