Seguro dormís, puedo intuirlo.
Puedo imaginarte con la cabeza
a un lado de la almohada,
casi babeando el teclado.
Esperándome,
con tu adolescencia a flor de piel
puteándo mis arrebatos
y mi ausencia.
Quizás todo sea nada
cuando descubras otro amor
sobre tu cama.
Un amor tangible, palpable,
besable e igualmente histérico.
A veces yo también creo que te amo.
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